Habíamos pasado una agradable mañana de diciembre, ocupados en tareas de mantenimiento de la estación de "La Raca" en Astún. Al final del trabajo tomamos un suculento almuerzo, mientras disfrutábamos de la impresionante vista del Midí d'Ossau. Antes de partir, mi compañero se ausentó unos minutos para hacer unas comprobaciones finales. El aire tibio y fresco a la vez, movía ligeramente la verde hierba. Sentí de repente un punzada en la boca del estómago y tuve la certeza de que no volvería a ese lugar. Mire al horizonte para tratar de explicar que había solicitado un cambio de destino, que aun no sabía si me lo iban a conceder, y que el motivo era volver a mi tierra....Me apoyé en la torreta y diciendo adiós, permanecí un buen rato en silencio, mientras la montaña hablaba.
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